EL VIVIR DE ANTES Y EL DE AHORA

Hoy en día vivimos en un mundo cambiante regido por la tecnología y la economía, un mundo que se mueve cada vez más rápido, donde prima la manera de hacer las cosas en el menor tiempo posible, las comidas “rápidas” y congeladas, ejercicios intensos de solo 15 minutos, hasta el trabajo se realiza con la inmediatez de la tecnología y las horas promedio de sueño han disminuido. Esto nos ha llevado a cambiar desde el diseño de nuestros espacios, hasta la forma de mirar y vivir nuestro entorno cercano de barrio y ciudad.

Antes las familias eran numerosas, 6 o más hijos / Hoy en nuestro país, el promedio de hijos por mujer es de 2 a 1 hijo.


Antes la mujer no trabajaba, se dedicaba única y exclusivamente a las labores del hogar / Hoy más o menos el 40% de la fuerza laboral del país, está representada por mujeres.


Antes eran menos frecuentes las separaciones y los divorcios / Hoy de cada tres matrimonios en Colombia, uno termina en separación o divorcio.


Antes los hijos permanecían en el hogar hasta que se casaban / Hoy los hijos abandonan el hogar a los 18 años, porque muchos se independizan o estudian en otros países.


Antes había un solo teléfono por casa y en las zonas rurales, si mucho uno por vereda / Hoy las comunicaciones son inmediatas y hacia cualquier lugar del mundo. Todo está marcado por las redes sociales y el WhatsApp.


Antes existía un solo automóvil por casa, así la familia fuera de 8 o 10 personas. Igualmente, una sola bicicleta por familia y sí mucho dos, una para hombres y otra, sin barra, para mujeres / Hoy existe un carro por cada habitante mayor de 18 años del grupo familiar. Y otro con placa par o impar para obviar el Pico y Placa. Las bicicletas poco se usan.


Antes los buses escolares eran exclusivos de los colegios y tenían rutas y paraderos establecidos por barrios de la ciudad / Hoy los niños deben ser recogidos cada uno en su propia casa o unidad y además cada colegio tiene el transporte oficial y las busetas particulares.


Antes en las casas, existía la habitación de los padres y para los hijos, una para las mujeres y otra para los hombres. Así mismo el baño era fuera de la habitación y compartido de la misma manera / Hoy cada hijo tiene su propia habitación y cada una debe tener su baño y vestier privado.


Antes se usaba el comedor y todos los integrantes de la familia, comían reunidos a la misma hora / Hoy cada integrante de la familia come a la hora que llega y en su habitación viendo televisión o trabajando en el computador.


Antes los vecinos se conocían y eran nuestros aliados / Hoy no sabemos quién vive a nuestro lado y debemos diseñar los accesos a los apartamentos lo más alejados uno del otro y nunca deben estar enfrentados.


Antes a las cocinas solo entraba la mama y la empleada doméstica. Normalmente eran cerradas y de un diseño muy básico / Hoy la cocina es parte integral de la zona social y generalmente abierta. Se convirtió en un espacio de lujo y confort.


Antes el espacio público eran las calles, en las que se jugaba con todos los vecinos / Hoy las zonas comunes deben tener piscinas exclusivas y climatizadas, a pesar de estar en el trópico, sauna, turco, gimnasio, lo que existía antes solo en los clubes de la ciudad o en una u otra casa del barrio. Antes la gente se conocía en las calles, ahora se conoce en la red.


ALGUNAS REFLEXIONES DE ESTAS DIFERENCIAS

Viviendas pequeñas: recordemos que la vivienda familiar solo nos dura al máximo 18 años, los hijos se van.
La sostenibilidad: juega un papel muy importa en el mundo de hoy, pensemos en ello. Baños compartidos en las viviendas, energía solar, reciclaje de agua, manejo de residuos.
Desincentivar el vehículo propio: mejorar y usar el transporte público. Usar las ciclovías, que recientemente se están construyendo en la ciudad. Esto mejora la movilidad.
⦁ Al cumplir la anterior, apropiarnos del espacio público, caminar por los barrios y ciudades, usar las ciclorutas. Educar a los hijos con este pensamiento desde el hogar.

La idea no es decir cual época fue o es mejor, porque estas diferencias se han dado solo en los últimos 25 años en nuestra ciudad, ni decir que ahora es más insegura la vida que antes, pues si recordamos los años 90 marcaron una época muy difícil en materia de seguridad en nuestra ciudad.

Mejor es hacernos la pregunta por el futuro de la vivienda y realmente como estamos viviendo y como estamos contribuyendo a mejorar nuestro hábitat sostenible, sin perder de vista el contexto actual de una sociedad cada vez más compleja en su diversidad de formas de vida y aspiraciones.
Porque no pensamos mejor en profesionales capaces de innovar y crear tendencias coherentes, relacionadas con las nuevas necesidades y exigencias de las viviendas destinadas a albergar a la familia de la sociedad del XXI. Porque no pensamos en la sostenibilidad. Para el 2030, la población mundial será de 8 billones de personas. De ellos 2/3 vivirán en las ciudades. La mayoría serán pobres y el agua y los alimentos serán escasos. La vivienda entonces debe pasar de ser un resguardo y se debe convertir en una casa activa, sostenible y productiva.

Etiquetas: Marta Roldán

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