Aprender sobre dinero

Día a día dedicamos gran parte de nuestro tiempo en actividades productivas para conseguir los recursos necesarios para nuestro bienestar y el de nuestras familias. El dinero, se ha convertido en un trampolín de oportunidades para algunos, o en una enorme utopía para otros.

Por ello, y más aún en nuestros días en un mundo donde con cada nuevo día las relaciones comerciales se movilizan y mutan, es de vital importancia aprender acerca del dinero. Por ello a continuación, algunas ideas a la hora de considerar nuestros números a favor.

1. Trabajar es lo primero

Cuando se trata de ganarle la partida a la vida, nada cae del cielo. Es muy importante entender y aceptar que a través del desempeño laboral y profesional es que se recorre el camino hacia el éxito y el constante crecimiento como persona.

Es vital entender que las actividades laborales no se limitan a un camino para la obtención de una remuneración económica, sino que más allá de ello, es un camino de constante crecimiento como personas y como profesional. No se trata de crecer en función de las necesidades de un empleador determinado, sino de crecer en atención a nuestros deseos y proyecciones. Cuando se ama lo que se hace y se hacen las cosas bien, el dinero vendrá por añadidura.

2. La paciencia es la virtud de los sabios

El dinero no crece en los árboles, así que a la hora de disponer de él siempre es bueno recordar todo el sacrificio que representa conseguirlo.

Esperar que con poco esfuerzo y poca inversión los resultados sean ganancias de locura no es una buena forma de enfrentar nuestra realidad. Aprender a actuar con cautela en el uso del dinero es la mejor de las formas para cosechar y recoger buenos frutos.

La necesidad de inmediatez también puede ser un gran enemigo cuando se trata de dinero a nuestra disposición. Pensar a largo plazo, sopesar necesidades y evaluar nuestras prioridades puede evitar que por simple impulso terminemos gastando mal nuestro capital.

3. Ahorrar y no desistir

Ahorrar es una práctica indispensable en los hábitos de administración y uso del dinero. Por difícil que resulte en diferentes ocasiones, siempre es vital disponer de un porcentaje de nuestros ingresos para un fondo de ahorro programado. Ejercitar la voluntad de organizar nuestras finanzas aferra mucho más aún los objetivos a lo que apuntamos a mediano y largo plazo.

Ahorrar es la perfecta forma para evitar acceder a grandes créditos o prestamos en situaciones imprevistas o cuando queremos hacer inversiones significativas. Además, cuando se trata de ahorro normalmente éste se encuentra destinado a un objetivo específicamente especial, así, conociendo la meta será más fácil recorrer el camino.

Pensar en el disfrute de unas buenas vacaciones siempre será de gran ayuda para continuar recolectando y engordando nuestras alcancías.

4. Uso con inteligencia: tarjetas de crédito

Ser el titular de una tarjeta de crédito es un beneficio que precisa de mucha inteligencia. En primera instancia es indispensable entender que estas tarjetas no representan dinero a nuestro favor en el instante que lo necesitemos, sino que por el contrario son medios de pago o préstamo que representan para el usuario un costo importante cada vez que hace uso del servicio.

Las tasas de intereses, el número de cuotas y la disponibilidad de dinero son variables que debemos tener en cuenta a la hora de hacer uso de esta herramienta financiera. Aprender a solo gastar aquello que poseemos es muy importante para afianzarnos en nuestros hábitos de uso y disposición del dinero, sin embargo no perdamos de vista que solo a través del uso responsable de herramientas como la tarjeta de crédito lograremos hacernos a un historial crediticio capaz de abrir muchas puertas en el futuro.

5. Metas a la vista

Para quien no tiene un destino claro todos los caminos servirán, sin embargo, conocer con certeza los fines de nuestro tarea, de seguro, hará que el recorrido sea más corto y productivo.
Plantear metas a nuestros esfuerzos es la mejor forma de materializarlos y verlos cumplidos. Trabajar, estudiar, crecer como persona o profesional se puede convertir en un acto vacío si no tenemos un punto claro donde evaluar resultados y sentirnos satisfechos por los esfuerzos realizados.

Tener metas claras nos pone en una carrera definida y objetiva lo que evidentemente facilita nuestra labor de construir planes de acción y evaluar nuestros adelantos.

Unas vacaciones en la playa, la compra de vivienda propia, un auto nuevo, o mejorar nuestras condiciones profesionales a través del estudio son algunas de las metas que podemos dibujar en nuestra bitácora y que sin duda nos permitirán programar nuestros gastos y medir el uso que hacemos de nuestro capital.

Etiquetas: Juan Fernando Velez

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