El confort en el hogar, un concepto en evolución - parte I

La primera parte de una idea fundamental hoy en nuestras casas y apartamentos que ha tenido una notoria evolución histórica.

Las comodidades y el confort que esperamos encontrar hoy en día en las viviendas, es una idea relativamente reciente dentro de nuestra cultura occidental. Los espacios destinados para habitaciones, salón, cocina, estudio y baños, con su decoración y amoblamiento característico, no existían en las casas de la Edad Media.

En la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XVIII, la palabra confort no se refería a la comodidad, gozo y bienestar que puede brindar un objeto físico o un espacio. El confort estaba relacionado con el consuelo, el ánimo o la fortaleza que se le brindada a una persona en un momento de pena o de dificultad. El Espíritu Santo era el confortador por excelencia: “Me conforto en ti señor”.

No existía el significado que hoy tiene y no había ninguna palabra para expresarlo, porque simplemente la idea de que los objetos y los ambientes debían ser confortables no se había planteado.

En las ciudades libres que empezaron a surgir en la Edad Media, habitadas básicamente por artesanos y comerciantes, se pueden rastrear los primeros elementos de lo que hoy llamamos hogar. La vivienda típica de un comerciante o artesano estaba compuesta por una edificación de poco frente y más bien alargada, con tres niveles: un sótano para bodegaje, un primer piso para almacén o taller y un segundo piso conformado generalmente por un solo espacio (hall), pobremente amoblado, que servía para comer, recibir invitados, cocinar, dormir o relajarse conversando.

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Casas en la Edad Media

Una pequeña cómoda podía servir para guardar ropa, para sentarse o para dormir encima de ella utilizando la ropa como colchón. Y así una mesa, un banco, una cama. La gente se sentaba o se acostaba en cualquier mueble, donde pudieran, incluso en el suelo.

Las sillas no eran parte del amoblamiento; se había sofisticado su diseño en la Grecia y Roma antiguas, pero en la Edad Media había desaparecido su uso en la vida diaria. Tenían un significado ritual: se sentaban en una silla el señor feudal, el rey y los dignatarios; era un trono. Se utilizaban bancos y bancas de madera tipo parque o tipo iglesia con espaldares rectos y sin tapizar, no existía el concepto de ergonomía.

Espera en las próximas semanas la segunda parte de este recorrido del concepto de confort.

Referencia
 
Bibliografía: Rybczynski, W. (1987). Home: a short history of an idea. Penguin Books. New York. USA.

Etiquetas: Participaciones especiales

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