Movilidad sostenible

Primera parte de un especial sobre la contaminación en Medellín y cómo prevenirla a través de la movilidad. 

En los ultimos meses hemos visto que el cielo de nuestra ciudad cambió de color, ese azul intenso lleno de brillo, se transformó de un momento a otro en una espesa, densa y enegmatica niebla blanca y fría. Al igual, todos los periódicos y noticieros registran a diario, nuestros elevados excesos de contaminación ambiental, marcando niveles naranja que hasta ahora solo se conocían en ciudades como Pekín, Shangái o Ciudad de México, las cuales nos superan en millones de habitantes.

Este incremento considerable de la contaminación del aire, se debe a factores geográficos; a hábitos y costumbres sociales; a la descarga de partículas sólidas y gases que produce la industria y, sobre todo, al uso de los automotores.

Según el Ministerio de Ambiente, este fenómeno atmosférico, conocido como inversión térmica, se ha presentado por la transición de la temporada seca a la temporada de lluvias, que produce la formación de una capa espesa de neblina, que impide la entrada de radiación solar, lo cual hace que se acumulen las emisiones de gases.

Esta concentración de partículas contaminantes es generada, en un 80%, por el parque automotor, que hoy supera el millón de vehículos y el medio millón de motos, además de otra nube de fuentes contaminantes desde las empresas, el humo de los incendios forestales y hasta la presencia de polvo de las arenas del Sahara. Estos fenómenos sumados al caos vehicular, cambian la imagen de nuestra ciudad, ayer llamada “ciudad de la eterna primavera”, por una imagen oscura y otoñal, donde las enfermedades respiratorias amenazan crecientemente la poblacion del Valle del Aburrá.

Esperen la segunda parte de este especial en los próximos días. 

Etiquetas: Marta Roldán

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