Construir y transformar la ciudad

El urbanismo parte de una búsqueda por resolver los problemas sociales relacionados con el espacio físico, transformándolo en lo macro y en lo micro.

Podría comenzar este artículo con los conceptos del sociólogo especialista en temas urbanos Louis Wirth, quien considera “lo urbano” como una forma de vida y no simplemente como una condición espacial. Pero mi propósito no es plantear un debate sobre lo que es o no el urbanismo, sino tratar algo más ameno y real. Para fines prácticos, el urbanismo parte de una búsqueda por resolver los problemas sociales relacionados con el espacio físico, transformándolo en lo macro y en lo micro.

Macro: la ciudad

Medellín es una urbe que vive en constante transformación y que debe aprender de sus errores para mejorar y ajustarse a la cambiante realidad social. Por ejemplo, hace unos años tuvimos lo que algunos consideran un desenfoque: se comenzó a ver a los vehículos como enemigos, como bestias metálicas contaminantes que rugían y robaban metros cuadrados al ser humano, y por ende la “innovación en movilidad” estuvo dada por una excesiva semaforización que, si bien abrió cruces peatonales, elevó el costo de transportarse, incrementó el tiempo empleado en él y generó mucha más contaminación en las calles.

A la larga el ciudadano terminó invirtiendo más dinero y tiempo para transportarse. En cuestiones de salud pública la causa y el efecto se tocaron tangencialmente: el agravamiento en la calidad del aire, causante del 37% de ausentismo laboral, se convirtió en un efecto negativo.

No obstante, hoy en día se debe buscar la respuesta para tratar de solucionar este problema. Es clave aportar soluciones integrales que brinden resultados positivos  a esos efectos y problemas que puedan surgir. 

Micro: la vivienda

Las constructoras, en su rol de dotar a las personas de viviendas y espacios  con todo un abanico de posibles alternativas para sus vidas, también asumen la responsabilidad de que todos estos conceptos se traduzcan en el ambiente micro. 

Para el caso de Óptima vale mencionar el proyecto Ciudad Central (Bello), en el cual se planteó el reto de dar un especial cuidado al diseño de los espacios comunes con un buen análisis de las variables que intervienen en él en cuanto al uso final: el número de niños que puede transitar en bicicleta en un momento dado, la cantidad de visitantes que ingresan o incluso temas tan aparentemente triviales como el número de diarios o bolsas de leche que consumen los habitantes y que cada día pasan por portería. Si planeamos los espacios solo como áreas con un nombre y no consideramos el papel profundo que desempeñan, caeremos en el error de convertirnos en fabricantes de dificultades en lugar de ser constructores de soluciones.

En Óptima vamos más allá

Esta intención de plantear soluciones reales para “lo urbano” desde la construcción es una de las formas que tenemos de cumplir con nuestra misión de construir seguridad y calidad de vida. Nuestra responsabilidad social abarca un compromiso integral, ya que no solo la entendemos como una simple filantropía, sino que vemos la actividad inmobiliaria como una forma de llevarla a cabo: más que la construcción de casas o apartamentos nuevos, nuestro objetivo es ir más allá para que la creación de espacios impacte positivamente todos los aspectos en la vida de las personas.

Referencia
 
VELÁSQUEZ GÓMEZ, Ramiro. “Contaminación mata 5 personas al día en Medellín”. En: El Colombiano [en línea] (1/04/2014). Disponible en: http://www.elcolombiano.com/contaminacion_mata_5_personas_al_dia_en_medellin-CWEC_288930  [Citado en septiembre 7 de 2015] 

Etiquetas: Camilo Molina

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