Salgar y lo que la avalancha no se llevó

Una historia cercana a nosotros de lo que trajo la tragedia.

Como en 1875, cuando un terremoto de 7,3 grados sacudió a Cúcuta y dejó más de treinta mil víctimas, el 18 de mayo de 2015 la naturaleza mostró su fuerza, dando un mensaje sobre su inconformismo hacia los excesos de los seres humanos. Esta vez, de manera inesperada, la quebrada La Liboriana creció tanto que se desbordó y acabó con la vida de más de 80 personas del municipio de Salgar, Antioquia. A su paso no solo dejó muerte sino también damnificados por el desastre, tanto así que el Gobierno Nacional decretó la zona de calamidad pública.

Fue un desastre y, como en todo desastre, aparecieron quienes se lanzan falsamente por las ayudas como quienes se solidarizan sin interés.

Las ayudas llegaron a más de 330 familias en forma de kit de emergencia, subsidios de arriendo, asistencia psicosocial y el restablecimiento de servicios públicos y subsidio o vivienda nueva; y aunque se sigan recibiendo auxilios, nunca serán suficientes para revivir a quienes perdieron la vida.

salgar y lo que la avalancha no se llevo 02Los damnificados fueron muchos, entre ellos Oscar, un trabajador de las obras de Óptima, que perdió bienes materiales y seres queridos. Su madre, doña Blanca, cuenta que eran las tres y media de la mañana cuando sonó el teléfono para avisarle que iba hacia allá una avalancha tan fuerte como nunca se había visto; ella sobrevivió pero ocho de sus familiares, y de Oscar, no contaron con la misma suerte.

Para tratar de lidiar con el día a día Oscar trasladó a sus padres a Medellín, a vivir de arrimado donde una prima cuya vida tampoco es fácil. A cambio del techo, él, se las ingenia para cubrir los gastos de la casa.

Su vida cambió para siempre, porque sus rutinas y esfuerzos se han multiplicado, porque su padre y madre han cambiado sus quehaceres. Ya no es la vaca ni la gallina, ni la leche ni los huevos; ahora todo es ciudad. Por lo menos el cambio no les ha tocado solos porque allí está Oscar, quien fue apoyado laboralmente por Óptima y su contratista para ayudarlo en la superación del proceso.

Hoy a Oscar y a su familia les damos un fuerte abrazo, que se multiplica por muchos si sumamos a todos sus compañeros. Hoy le damos ánimo para que continúe saliendo adelante y para que junto con su familia reconstruya su hogar.

Etiquetas: Julián Jurado

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