Una vivienda pequeña

Las grandes ciudades, experimentan actualmente un acelerado cambio en los metros cuadrados disponibles para la vivienda de cada uno de sus habitantes. New York, Tokio. Pekín, son claros ejemplos de este fenómeno. 

En ellas se prefiere ahorrar en espacio pero estar más cerca de los medios de transporte masivo o de los lugares de trabajo. Otras ciudades europeas, como Berlín, Múnich o Estocolmo, demuelen bloques de vivienda y los sustituyen por grandes parques recreativos para el disfrute de todos, modalidad conocida como el fenómeno de las ciudades decrecientes.

En nuestro país y en nuestra ciudad concretamente se acaban los terrenos, las montañas colindantes de este valle se ven saturadas de enormes edificios en altura. Su misma topografía hace que los medios de transporte masivo sean en sentido longitudinal y aunque en los últimos años se ha fortalecido un poco el transporte transversal, es más difícil estar cerca del transporte masivo.

Esta realidad nos lleva a generar espacios cada vez más pequeños. Pero mi gran reflexión es ¿porque vemos los espacios pequeños desde el punto de vista negativo? ¿Por qué le hemos dado a la vivienda pequeña una connotación de pobreza? ¿Por qué no cambiamos esa mirada y le sacamos partido…
Las necesidades actuales y las tendencias hacen que cada vez más, se tienda a espacios únicos y abiertos. Cocinas que se abren al salón o estudios que comunican con el dormitorio, espacios cada vez más versátiles que se adaptan a cada momento y ocasión.

Mirando a países como Japón con una tradición milenaria que aún subsiste, su vivienda tradicional, merece echarle una hojeada. Es un espacio abierto, único y pequeño en proporción. Cualidades de claridad, sencillez y ausencia de elementos decorativos, espacios únicos que pueden abrirse o cerrarse con un simple biombo, hacen que los espacios cambien y esa flexibilidad funcional le permite varios usos para un mismo local.
El piso se cubre totalmente con tatamis de paja y se emplean paneles cuadriculados corredizos en madera y papel de arroz, que dejan penetrar cálidamente la luz y crea una penumbra enigmática. La vivienda tiene un solo baño completo pero mínimo y una barra que podríamos llamar la cocina.

Podrías llamarlo austeridad, o modo de vida pero esto me ha llevado a pensar, que no se necesita más.
La vida debe ser más simple y liviana. Debemos cambiar nuestro modo de pensar que lo mínimo es pobreza, que lo mínimo es menos. Porque no pensamos mejor en algo mínimo, lo suficientemente atractivo para cualquier clase social. Podríamos utilizar este tipo de vivienda para rehabilitar los centros urbanos, tan deteriorados hoy para vivir.

VENTAJAS DE UNA VIVIENDA PEQUEÑA

• Menos que limpiar: Pues hay menos cosas que ensuciar.
• Más barata: Desde luego las cuotas y créditos bajan y la vivienda se hace más accesible.
• Más fácil decorar y con menos dinero, son espacios más limpios.
• Menos objetos: más felicidad. Vivir con lo necesario, sin mucha cosa que guardar. No se acumula nada.
• Más funcional: El tener controlado tu espacio, da más tranquilidad.
• Menos mantenimiento: Obvio. No hay empleada, ni jardinero y el mantenimiento se reduce al reducir los metros cuadrados.
• Más acogedora: Cuanto más pequeña es una vivienda, más acogedora es. La decoración influye mucho en este aspecto.
• Menos gastos: Otro más a tener en cuenta. ¿Cuánto dinero necesitas para dotar una vivienda grande? ¿Cuántas bombillas necesitas para alumbrar un salón de 60m²? ¿Cuánta agua necesitas para limpiar una terraza de 200 m²? Mejor con este dinero que te ahorrar vete de viaje con tu familia y disfrútalo.
• Disfrutar más del exterior: Si la casa es pequeña, los parques y lugares de esparcimiento se usan más y los disfrutamos más, hay en todas las ciudades muchos espacios públicos que podemos disfrutar, desde exposiciones, orquestas, diversión sin que nos cueste nada solo el salir de la casa.
• Las mudanzas son más fáciles, poco para recoger.

ALGUNOS TRUCOS DE DECORACION, PARA CUMPLIR CON LA FRASE DE ORO: “Menos es más”

• Podemos pensar en elementos y materiales diferentes como los espejos que son un buen aliado para generar sensación visual de amplitud. Reflejan la luz y crean sensación de profundidad.
• También podemos ayudarnos de los colores y optar por tonalidades claras que reflejen la luz y nos dan claridad al conjunto.
• La luz tiene un papel fundamental para generar sensación de amplitud. Es recomendable optimizar al máximo la luz natural y para ello prescindir de cortinas, si es posible, o bien optar por soluciones ligeras que dejen pasar mucha luz natural.
• Por último, “Menos es más”, otro de los puntos claves para crear el efecto de amplitud y consiste en no recargar espacios de elementos, disfrutar de ambientes limpios.

Compra la vivienda que cubra tus necesidades y encárgate de que sea bonita y funcional. Rodéate de un entorno tranquilo y agradable. Gasta tu dinero en cosas que te hagan la vida más fácil y enriquece tu alma. En los años venideros, debemos ser conscientes de la preservación de un planeta sostenible, de racionalizar
los espacios, los materiales y los recursos naturales y ahí el tamaño de la vivienda jugará un papel muy importante.


Energy Living - Medellín

Etiquetas: Marta Roldán

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