Arquitectura verde

La arquitectura y la construcción se enfrentan a nuevos retos en esta época donde el cuidado del medio ambiente es tan importante.

En las últimas décadas, oímos a diario de mortales sucesos ocurridos por el abrupto cambio climático. Sin ir más lejos, lo ocurrido en Salgar, donde al amanecer del 18 de mayo de 2015, una borrasca de la quebrada la Liboriana, arrastró con la vida de más de un centenar de personas. Allí literalmente la geografía cambió, borró el corregimiento la Margarita y dejó desolación y tristeza en este municipio del suroeste antioqueño.

salgarSalgar, mayo 2015.

Escuchamos también que los recursos naturales se acaban, que tenemos que ahorrar agua, que se extinguen especies y bosques, que no conocerán nuestros hijos y las generaciones futuras.

Un reto

El cambio climático ha dado ya los primeros avisos. Los recursos naturales empiezan a desaparecer, la tierra está cansada y tenemos que volver a aprender a tener más respeto por el agua y todo aquello que nos ha aportado la naturaleza. Con ello la arquitectura y la construcción en general, se enfrentan a serios desafíos. La nueva máxima es de color verde.

Paralelamente a esto, también se oye hablar del surgimiento de una tendencia denominada arquitectura sostenible, arquitectura verde, eco-arquitectura o arquitectura ambientalmente consciente.

Aunque no se sabe cuál sería su verdadero nombre, al igual que no existen normas que definen claramente sobre lo que es o no es arquitectura verde, por lo menos se puede decir, que básicamente consiste en un tipo de desarrollo que proteja el medio ambiente, al utilizar los recursos naturales de manera sostenible y perdurable. Este desarrollo minimizará el impacto ambiental de las edificaciones sobre el medio ambiente y sus habitantes.

Hemos visto que ya muchos arquitectos revolucionan con jardines convertidos en techos espectaculares, paredes verdes, método de ventilación natural y ahorro energético dentro de una arquitectura moderna. En los próximos años, el verde de árboles y enredaderas y el color de las flores, protagonizarán fachadas de los grandes y grises rascacielos, dando paso con esto a la creación de ciudades más amigables para todos.

En el mundo

Copenhague, es un ejemplo de una ciudad con gran desarrollo ambiental gracias a los intereses gubernamentales y a la conciencia de sus ciudadanos. Para finales del año 2015 se esperaba que el 50% de los desplazamientos urbanos fueran en bicicleta y el barrio St. Kjeld fue convertido en el primer barrio preparado para el cambio climático en el mundo.

Varias ciudades del mundo, la mayoría de ellas en Estados Unidos, están cambiando sus autopistas por parques urbanos y se están adaptando a las políticas de movilidad europea. Cabe mencionar varios ejemplos como el Harbor Drive, en Portland, Cheonggyecheon, en Seúl; Embarcadero Freeway, en San Francisco; La Arganzuela en Madrid; Park East Freeway, en Milwaukee y Alaskan Way, en Seattle.

parque madrid  parque madrid 2
Parque La Arganzuela, Madrid.

Además del verde, la máxima que sigue este tipo de arquitectura es la de adaptarse al medio, aprovechando recursos tales como la luz solar y las corrientes de aire para lograr ahorros posteriores en sistemas de aire o calefacción.

Es habitual el uso de materiales y tecnologías como el hormigón, la piedra o el adobe para conservar la masa térmica, o la utilización de dobles cristales para reducir las pérdidas de calor, o colocar paneles solares en las cubiertas para generar energía limpia y hasta el uso de materiales sustentables, no tóxicos o menos tóxicos y en especial reciclados.

Etiquetas: Marta Roldán

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